lunes, 4 de octubre de 2010

Subidón manchego

La vida me guiñó un ojo para que empezara a correr. Fue una oportunidad verdadera para dejar atrás aquellos ciento y pico kilos; y me los voy quitando de encima como el que se despoja del lastre de la corbata y el traje cuando llega a su casa, agobiado y molesto por las ataduras, por las cadenas, por las impedimentas que no le permiten ser libre.
Es muy típico asociar la actividad de la carrera a esa libertad, a la huída, vaya usted a saber de qué, a la búsqueda de algo que queremos que llegue antes, por eso lo buscamos corriendo, corriendo... Al final no sabemos si lo encontramos o no, ni siquiera sabemos por qué hemos empezado, tras de qué vamos, simplemente seguimos, seguimos... y nuestra dicha esta en ese ejercicio, no en el fin.
Todas estas reflexiones y otras poco habituales en alguien tan prosáico como yo, poblaban mis pensamientos en la Media Maratón de Alcázar de San Juan.
Esta carrera ni siquiera estaba en los objetivos para este otoño recién estrenado, pero sabiendo que era una prueba bastante planita, buena para hacer marca, por esa planicie manchega, nos apuntamos sin reflexionar demasiado. Ya se sabe que el que medita mucho las cosas, al final muchas veces acaba tomando decisiones poco acertadas. La impulsividad al poder.
Además, se podía aprovechar para visitar una parte de esa Castilla que no conocía: Herencia, que dicen algunos que es "ése lugar de La Mancha", o Campo de Criptana, con sus desaforados molinos-gigantes, incluso la propia Alcázar de San Juan, que sólo me sonaba de ser un importante nudo ferroviario en medio de la península, y de la canción de Sabina: "Linares-Baeza, Alcázar de San Juan, AVEs que vuelan TALGOs que se van..."
...non fullades, cobardes y viles criaturas, pues un solo caballero es el que os acomete...

...si tienes miedo, aparta, que yo mesmo entraré con ellos en fiera y desigual batalla para quitarles a todos las vidas...
Con el archifamoso J'Hayber y unas lugareñas.
Mi brioso y moderno Rocinante y 30 ó 40 desaforados al fondo esperando entrar en batalla.
A estas visitas turísticas dediqué la jornada del sábado por la tarde, para templar esos nervios que inevitablemente me entran antes de cada carrera. Ya sé que no voy a llegar el primero, ya sé que no voy a llegar el último pero, que quieren que les diga, me pongo nervioso.
El domingo por la mañana amanece fresquito, ideal para correr rápido. Como el hotel nos pilla cerca de la salida, tampoco hay que madrugar.
Un detallazo curioso de la organización fue el señalar el trazado con una línea azul, a la manera de las grandes maratones. Parece una tontería, pero ayudaba mucho para seguir la ruta. Muchas veces pasa que va uno tan fatigado y pensando en lo suyo que apenas se fija para donde tiene que tirar. Además le daba cierta épica a la cosa. ¡Ay, la rayita azul, efímera amiga, gran compañera..!

Siga la línea azul...
No había grandes cuestas, con lo que el recorrido era bastante favorable para hacer buena marca. Tampoco se cumplieron las previsiones de lluvia para el día de la carrera. Todo a favor.
Por ahí andaba  de reportero el famosísimo Yonhey, al que tuve la suerte de conocer en persona, y que venía triunfante de su Maratón de Berlín. Agradezco desde aquí su simpatía durante la prueba y en la meta y todas esas fotos que me hizo y me envió.
Para contarlo brevemente, me sentí bien en el 5, en el 10, en el 15 y en el 20 (en verso me ha salido). No venía el desfallecimiento por ningún lado, no estaba al doblar ninguna esquina, sabía que no sería bienvenido y no quiso aparecer. Me presente en la meta (emocionado una vez más) en 1h. 54' 09'' que son más de 4' de mejora respecto a mi mejor marca en la distancia.
Un final pletórico que me hace anhelar la próxima meta... que llegue pronto.
De repente un día, insospechadamente, nos encontraremos con la felicidad.

3 comentarios:

  1. Eres todo un poetarrrrr!!! Dan ganas de salir corriendo nada mas leerlo... Un abrazo

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  2. Enhorabuena Alber, carrerón. Me alegro de haberte conocido, ya nos veremos en mas carreras.
    Salu2

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Gracias por comentar. Saludos de Alber.